14-N: huelga general contra unas políticas de ajuste y austeridad que destruyen derechos sociales, subvierten la democracia y empobrecen y matan a los ciudadanos

Antoni Domènech · G. Buster · Daniel Raventós

11/11/12
 
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha convocado para el próximo 14 de  noviembre una Jornada Europea de Acción y Solidaridad por el empleo y contra las políticas de austeridad. Los sindicatos y movimientos ciudadanos del Reino de España y Portugal han organizado la primera huelga ibérica de 24 horas. En Grecia no han podido esperar tanto, y el 5 y 6 de noviembre han paralizado al país heleno durante 48 horas contra un gobierno irresponsable que aprobaba el tercer plan de ajuste exigido por una Troika necia y cómplice. En Italia, la CGIL ha convocado una  huelga general de cuatro horas. En Francia, Bélgica, Alemania, Austria, Polonia, Rumania habrá manifestaciones de solidaridad, organizadas por los sindicatos. En Finlandia, Dinamarca, Reino Unido, Austria, habrá también acciones de protesta. En la República Checa y Eslovenia, la ola de contestación política y resistencia social llegará el 17 de noviembre con sendas manifestaciones…
Nunca antes se habían producido en la UE unas acciones sindicales y ciudadanas contestatarias de tamaña amplitud y coordinación continental. No es para menos. Constituye, por lo pronto, un indicio claro de que las direcciones sindicales mayoritarias europeas, que habían acompañado con resignado fatalismo hasta ahora el engendro neoliberal de la eurozona –y su unión monetaria pésimamente diseñada— comienzan a ver con claridad las orejas del lobo y a comprender que el grueso de las elites económicas europeas y sus serviciales políticos están, con mayor o menor torpeza, resueltos a aprovechar el desplome capitalista de 2008 para poner fin al mayor logro del antifascismo de posguerra, el Estado Social y Democrático de Derecho de impronta europea. No otro es el sentido de la ofensiva, tan sistemática como continuada, lanzada con unas locas políticas económicas procíclicas de consolidación fiscal que, impulsadas por el Consejo Europeo, han hundido al continente –Alemania incluida— en una segunda recesión, provocando en la periferia –en Grecia, Portugal y Reino de España, singularmente— una devastadora depresión económica, social y moral sin ejemplo histórico. Las políticas grotescamente anunciadas como de "austeridad expansiva" y recogidas en los tristemente famosos Memoranda han traído consigo tasas de paro inconcebibles del 25% en Grecia y el Reino de España, destrucción de toda esperanza de futuro de los jóvenes, un crecimiento sin precedentes de la pobreza, el acelerado deterioro de la sanidad y la enseñanza públicas, desahucios, dramas familiares y bancarrotas por doquiera, un goteo cotidiano de suicidios emocionalmente insoportable y aun la caída de la esperanza media de vida en toda la UE.
La convocatoria de la CES supone empezar a situar la resistencia y la necesidad de construir una alternativa en el espacio en que se da la confrontación económica, social y política con las oligarquías europeas. No hay gestión democrático-social posible de esta virulenta y compleja crisis capitalista en un solo estado miembro de la UE. Ni el pseudofederalismo euro-autoritario que pretende poder gestionar la crisis con una prepóstera unión fiscal europea tecnocráticamente incareable –que terminaría de arrebatar a los pueblos de Europa su soberanía democrática—, ni el populismo frívolo que lo fía todo a la catastrófica desintegración de la eurozona, son avenidas prometedoras para las izquierdas democráticas europeas.
No se ha llegado a esta convocatoria europea del día 14, para la que sobran razones –literalmente: de vida y muerte—, sin una lenta, amplia, dispersa pero socialmente bien capilarizada movilización popular, en muchos casos autónoma, que ha terminado  por ejercer una irresistible presión sobre las direcciones sindicales mayoritarias: 21 huelgas generales en dos años en Grecia; las manifestaciones de decenas de miles de personas en el Reino de España (HG del 29-M, 15-S, 25, 26, 28 y 29 de octubre…), en Portugal (15-S y 13-O), en Gran Bretaña (20-O), Francia (30-S), Italia (28-S y 5-O), Alemania (28-S). Esa movilización ciudadana sin precedentes en toda la UE pone  directamente en cuestión la inveterada y peligrosa tendencia de las elites económicas y políticas europeas a burlar la soberanía popular en la determinación de las políticas económicas básicas. Una tendencia superlativamente agravada tras el estallido de la crisis capitalista de 2008: gobiernos de signo tecnocrático bajo protectorado de la Troika en Grecia, Italia y Portugal; estafa programática y escandalosas escenificaciones de la sumisión a los intereses de la miope oligarquía bancaria alemana en el caso de los gobiernos del PSOE y del PP en el Reino de España (cambio express de la Constitución, incluido). En todos estos estados miembros la jornada del 14 N reivindica el derecho a decidir sobre las políticas de ajuste y austeridad autoritaria e ilegítimamente impuestas por la UE y la convocatoria inmediata de consultas electorales.
En el caso del Reino de España, se exige un referéndum previo al segundo rescate que flota en el aire desde finales del verano. Nadie votó el 20 N de 2011 al PP, al PSOE o a CiU para que el Reino de España siguiera a Grecia y a Portugal por el camino de la espiral de la muerte. Los pueblos de España exigirán el 14 N el derecho a decidir su destino económico. Y lo exigirán, a diferencia de lo que ocurre en los países hermanos de Grecia y Portugal, en un marco de crisis constitucional evidente, con una Segunda Restauración borbónica que parece herida de muerte. 
En ese marco de crisis política profunda del régimen monárquico español conviene destacar el apoyo explícito que la Assemblea Nacional de Catalunya –la organización de la sociedad civil catalana convocante de la multitudinaria manifestación independentista del pasado 11 de septiembre en Barcelona— presta a la huelga general del 14-N: es la mejor demostración de que no sólo no son incompatibles la autodeterminación social y la nacional, sino que, en el contexto de crisis de la monarquía española, van por ahora de la mano en lo que hace a su carácter popular y democrático. En las elecciones catalanas del próximo 25 de noviembre las izquierdas democráticas catalanas y las izquierdas democráticas de todos los pueblos de España –cuya autodeterminación política, conviene recordarlo, fue secuestrada por la Restauración borbónica de 1978— tendrán la doble oportunidad de frenar y aun derrotar políticamente a la ultramontana derecha españolista del PP y a la oportunista, corrupta y privatizadora derecha catalana de CiU. Pero unos días antes, el próximo 14 de noviembre, el éxito de la Huelga General que –ni que decir tiene— ni Mas ni Durán apoyan constituirá la mejor denuncia preelectoral posible de las desvergonzadas e incompetentes políticas de recortes, austeridad y privatizaciones que los conspicuos representantes políticos del capitalismo de amiguetes políticamente promiscuos catalán tratan de ocultar con el señuelo del "derecho a decidir" in rebus Cataloniae. Un derecho, dicho sea de paso, al que –no menos entregados a la incompetente dictadura de la Troika que el PP— no es de creer que puedan apelar con mayor convicción que al de decidir económico-socialmente, del que manifiestamente abominan.
Es muy de lamentar que en Euskal Herria no todas las fuerzas sindicales hayan comprendido la importancia de esta convocatoria europea, y que el tan dañino "frentismo" sindical se haya impuesto una vez más a la unidad de todos los trabajadores, a pesar de los avances que se están produciendo allí en otros campos de movilización social. Es de esperar que la huelga general del 14-N sea también un éxito para una izquierda social y política vasca, que no hace sino reforzarse día a día.

Antoni Domènech es el editor de SinPermiso. Gustavo Buster y Daniel Raventós son miembros del Comité de Redacción de SinPermiso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada