¿Y si la crisis fuera el petróleo?


Margarita Mediavilla Pascual. Socia de Attac Castilla y León.
Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid 
Publicado en El Norte de Castilla, 12 mayo 2012.

lasmateriasprimas.com
Es, probablemente, demasiado simplista achacar toda la crisis económica al precio del petróleo y no se puede negar que, en estos momentos, los problemas financieros son los más inmediatos. Sin embargo, no deberíamos olvidar que, desde el año 2004 hasta ahora, el precio del petróleo se ha multiplicado por cuatro, y es evidente que esto afecta a todos los sectores de la economía: hunde a las compañías aéreas, inhibe el comercio internacional, encarece el turismo, hace menos atractiva la compra de coches, hunde a agricultores y ganaderos por el precio de los insumos, hace más caros los alimentos...  en definitiva, hace mucho más difícil el crecimiento de todos los sectores que dependen de él, sobre todo en los países que no lo producen.  

La verdad es que, con todas las consecuencias que tiene, lo difícil es no caer en la tentación de atribuirle al alto precio del petróleo la responsabilidad de la crisis global. Además, es posible que sus consecuencias  vayan mucho más allá del aumento de  costes y quizá tengan razón los que argumentan que las relaciones entre la energía y la economía son muy estrechas y el petróleo está incluso en la base de la crisis financiera actual.

A principio de los años 70 un geólogo norteamericano llamado Hubbert se preguntaba qué sucedería con la economía mundial si el consumo de energía    empezara a declinar. Esto le preocupaba especialmente porque él había observado que los yacimientos de petróleo siguen una curva de extracción en    forma de campana, de forma que, cuando se ha explotado aproximadamente la mitad, la extracción se hace forzosamente más lenta. Hubbert estimaba que en torno a 2005 se alcanzaría el máximo de extracción de petróleo de todos los pozos, tanto descubiertos como  por descubrir, y ese momento  marcaría el techo de toda la energía.  Su teoría se había visto confirmada en EEUU, que en 1970 había empezado a disminuir su
producción,  como él había previsto 20 años antes.  

Hubbert observaba que hay dos construcciones humanas en constante crecimiento: la de la riqueza  real de los bienes materiales y la del dinero. También observaba que el dinero tiende a crecer en virtud del sistema bancario basado en el préstamo con interés, ya que el interés provoca un constante crecimiento de la masa monetaria. Hubbert pensaba que este crecimiento monetario debía estar respaldado por un crecimiento paralelo de la riqueza física: si el dinero crece y no lo hace la riqueza física, el aumento del dinero se convierte en puramente especulativo, es sólo inflación. Además, la riqueza física está alimentada con
energía en todos sus aspectos, ya que la energía es, por definición, la capacidad de  realizar todo tipo de trabajos.

El consumo de energía y el volumen monetario    han crecido de forma paralela durante décadas ¿Qué pasará el día que la energía no pueda crecer al mismo ritmo que el dinero porque se alcanza el pico  del petróleo?  Hubbert hablaba de se produciría una  “inestabilidad financiera a gran escala”    hasta que se implantase un sistema monetario basado en interés cero y esto permitiera una economía no basada en el crecimiento y la estabilidad entre el mundo físico y el mundo del dinero.

Es hora de ver si las intuiciones de Hubbert  eran correctas, ya que  cada vez es más evidente que estamos viviendo el pico de la producción de petróleo mundial tal y como Hubbert predijo. La propia Agencia Internacional de la Energía ha reconocido oficialmente que el petróleo convencional (es decir, lo que Hubbert consideraba petróleo) alcanzó su máximo deextracción en 2006 y, aunque ahora estamos intentando  cubrir la demanda con  petróleos de muy baja calidad y biocombustibles, se observa que la producción total de todo tipo de líquidos se ha estancado    mientras su precio sube sin parar. Viendo el estancamiento del petróleo y los problemas económicos mundiales actuales, es difícil no preguntarse si la actual crisis no es, simplemente,  esas “inestabilidades financieras a gran escala”  de las que Hubbert
hablaba hace 40 años.
 
¿Y si realmente no tuviéramos una crisis financiera sino algo mucho más profundo y complejo? ¿Y si estuviéramos viendo que los recursos naturales y la energía, que han sido poco relevantes durante décadas, se vuelven los actores más importantes de la economía? ¿Y si viéramos cómo crecen los países ricos en recursos naturales como los latinoamericanos y decrecemos los países europeos con fuerte demanda pero muy pocos recursos (especialmente desde que los yacimientos de petróleo del Mar del Norte en el año 2000 entraran en un severo declive)? ¿Y si la actual crisis fuera completamente diferente a las anteriores porque estaríamos  viviendo un enorme cambio histórico marcado por el colapso del sistema bancario basado en  la deuda y el crecimiento? ¿Y si estuviéramos viendo que esta globalización tiene serios problemas porque se ha basado en un comercio internacional que requiere mucho petróleo barato? ¿Y si eso que llamamos crisis financiera no fuera nada más que...  el declive del petróleo?

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