Griegos, mentiras y cintas de vídeo

Sol Sánchez, Coordinadora de ATTAC-España


En 1989 la película “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, con una candidatura a los Oscar (que no ganó) y una Palma de Oro en Cannes, que probablemente no merecía, cambió para siempre la historia de lo que se conoce como cine independiente.
No merecía esa Palma de Oro quizás porque ese mismo año se presentaron a concurso otras películas mucho mejores, como “Mistery train” de Jim Jarmusch o “Haz lo que debas” de Spike Lee; no porque la película no fuese buena. Probablemente esa es la primera razón por la que cada vez que pienso en Grecia, resuena en mi cabeza ese título de forma recurrente: puede parecer una frívola comparación, pero igual que en la ópera prima de Steven Soderbergh, el asalto económico a Grecia, su expolio, su saqueo, la destrucción y la humillación sistemática de su ciudadanía, no es, ni mucho menos, la mejor de las “obras presentadas a concurso” durante más de treinta años por el FMI acompañado por el Banco Mundial, el BCE y la Comisión Europea (la Troika), según en qué parte del mundo   tuviera lugar el festival.

GRIEGOS…
Pero ha sido Grecia, la pequeña Grecia, como aquella película de bajo presupuesto que no esperaban los reputados jurados de aquellos prestigiosos festivales de cine, quien ha cambiado la historia. Y, pase lo que pase ahora, ya nada será igual. Porque pase lo que pase ahora hay un antes y un después.  El pueblo griego ha dicho no. OXI. Palabra que nadie conocía hace un mes y con la que espero que también hagamos juegos de palabras, durante mucho, mucho tiempo…
Porque durante años, periodistas, publicistas y guionistas hicieron juegos de palabras con el título de aquella película. Consiguieron que en el inconsciente colectivo nos sonase como el estribillo de una vieja canción. Casi siempre era la última parte la sustituida. Daba mucho juego. Sin embargo he preferido sustituir la primera. Porque el sexo en la película es el gancho, aquello de lo que se habla abierta y explícitamente para poner al descubierto en realidad lo que no es tan evidente: toda la porquería que yace bajo la alfombra, las relaciones tortuosas que se esconden tras una falsa apariencia de normalidad. Las mentiras.
Aquí y ahora, precisamente al hablar de los Griegos, es cuando las mentiras del FMI, del BCE y de la Comisión Europea salen a la luz. Las mentiras de esa nada legítima ni democrática Troika que nos gobierna estos días, por más que se esfuercen en decir que son verdades los grandes medios, mentiras más evidentes y más difíciles de defender que nunca.

MENTIRAS…
Presidentes, comisarios, altos funcionarios y tecnócratas varios de la Comisión Europea han hecho todo tipo de declaraciones las últimas semanas a propósito de la decisión del gobierno griego de convocar un referéndum. Declaraciones que van de lo bochornoso a lo más que probablemente punible. Solo nos detendremos aquí en algunas de las mentiras -y no las muchas afrentas- que contienen dichas declaraciones y otras anteriores.
29 dic 2014.  Wolfgang Schäuble, ministro alemán de finanzas: "Las duras reformas emprendidas dieron sus frutos y no hay alternativa a ese camino. Todo futuro Gobierno del país deberá atenerse a los compromisos adquiridos por su antecesor. "
7 jul 2015. Günther Oettinger, comisario europeo para la Agenda Digital: "El referéndum puede haber movilizado a la gente pero eso no cambia que Grecia está al borde de la quiebra. El gobierno tiene que enfrentar esa realidad y emprender reformas”
Valgan como muestra estos dos ejemplos, el primero del día en que los poderes al servicio del neoliberalismo en Europa temían que Syriza llegará al poder, y el segundo tras el contundente NO en el referéndum del domingo 5 de julio. El común denominador de ambos es la necesidad de 'reformas' para poder pagar la deuda, reformas para salir del agujero, reformas que den frutos…
Pero ¿acaso no son las mismas reformas que pusieron en marcha los gobiernos anteriores? ¿Esas reformas que cinco años después de empezar a aplicarse han encogido el PIB griego más de un 25%, elevado la tasa de paro por encima del 26%, que la inversión caiga un 67%, que el 46% de griegos y griegas vivan por debajo del umbral de la pobreza y que la mortalidad infantil supere el 43%? ¿Profundizar esas reformas es lo que exigen a sangre y fuego?
Exacto. Las mismas que han impuesto a toda Europa con mayor o menor violencia que, además de empobrecer o llevar directamente a la miseria a buena parte de la ciudadanía europea, han logrado que la deuda de la eurozona haya aumentado del 65% al 94% del PIB de 2008 a 2014.
En serio, ¿la Troika cree que a pesar de lo que demuestra la cruda realidad, a pesar de lo que los números gritan, al final sus medidas funcionarán para sacarnos a todos y todas de la crisis y de la recesión? ¿O acaso el objetivo es otro distinto al que declaran? ¿Son errores o son mentiras?

…Y CINTAS DE VIDEO.

Las cintas de vídeo, en la película que nos presta el título, reflejan cierta perversión de la compleja personalidad del protagonista, pero también muestran la sinceridad y el testimonio grabado que nos acerca cómo espectadores a una posición en que podemos dilucidar la verdad. Sacar nuestras propias conclusiones. Juzgar críticamente.
Las cintas de vídeo, transmutadas en informes económicos en el caso griego, también nos las facilita uno de los protagonistas: el FMI. Seguramente también reflejen perversiones del complejo entramado de esa institución. Pero lo que aquí y ahora nos interesa es su utilidad como herramientas para aprehender la verdad. Para comprender. Y para juzgar.
Recapitulemos.
En su informe de octubre de 2012 de 'Perspectivas de la economía mundial' (WEO, por sus siglas en inglés)  el FMI reconocía, por primera vez que tengamos noticia, que llevaba la friolera de treinta largos años subestimando, vamos… equivocándose garrafalmente en el cálculo del multiplicador fiscal y sobre todo en sus efectos a corto plazo. ¿Y eso qué significa? Pues que todos los planes de austeridad exigidos a Europa esta última década, y muy especialmente a Grecia, no se sostienen de ninguna de las maneras. ¿Seguro?
Saquen sus propias conclusiones de lo que sigue.
Explicado de modo muy breve, el multiplicador fiscal expresa la relación existente entre un aumento o reducción en el gasto público y sus consecuencias en la riqueza nacional. Por tanto, si el multiplicador es 1, un recorte del gasto público de mil millones de euros generará una caída en el PIB de mil millones de euros. Si el multiplicador es menor que 1, por ejemplo 0,5, la disminución del gasto público de mil millones de euros sólo tendrá un impacto en el PIB de quinientos millones de euros. Y esto último es lo que afirmaba religiosamente el FMI: que en las economías avanzadas el multiplicador estaba en torno a 0,5.
Pues bien, en ese informe el FMI reconoce explícitamente que en realidad el multiplicador se había mantenido entre 0,9 y 1,7; es decir, que por cada mil millones que Grecia recortaba siguiendo las exigencias del FMI, su economía se contraía mil setecientos millones de euros. Primera evidencia de que las medidas de austeridad y las políticas de recortes llevan sin remisión al desastre a Grecia y a toda Europa. Cavar cada vez más hondo cuando se dice pretender salir del agujero. Además de que la crisis en los países del sur se ha agravado por estas políticas y no por la indolencia de carácter de sus gentes.
Pero ¿cambió algo tras este reconocimiento de error? ¿O acaso se rebatió este informe? ¿Qué más pasó?
En Enero de 2013, Olivier Blanchard, todavía hoy economista jefe del FMI, publicó un informe titulado 'Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers' (Errores en la previsión de crecimiento y multiplicadores fiscales) en el que reconoce de nuevo el error al subestimar los multiplicadores fiscales y -aquí da un paso más- el error de exigir a los países unos planes de austeridad que no han hecho más que profundizar sus respectivas crisis. Además de ignorar el aumento del desempleo, la caída del consumo privado y de la inversión que provocaría la consolidación fiscal. Pero hay más, Blanchard da datos pormenorizados y explica como los multiplicadores pueden tener incluso un impacto de hasta un ¡3,2! en escenarios que sumen crisis prolongada, depresión y tasas de interés cercanas a cero. ¿Les suena? Y añade dos variables que juzga indispensables y a tener en cuenta si no se quieren tomar decisiones económicas equivocadas: el momento concreto del ciclo económico en el que está una economía y las características propias de cada país. Otros dos detalles que la ortodoxia neoliberal ignora hace más de treinta años y la Troika ha obviado por sistema en el sur de Europa.
 ¿Ven ahora el impacto real que los recortes y la austeridad han tenido en Grecia? ¿Sería exagerado llamar a eso un genocidio económico?
Un error o equivocación no implican intención, pero, si se actúa de forma contraria a lo que se sabe y está documentado, eso no es error; es mentira. Y si esa mentira destroza la vida de millones de personas sin duda es un crimen. Pero, si además se quiere hacer culpables a las víctimas, es una muestra de que, además de criminal, quien lo perpetra es un sádico despreciable.
Por fortuna tenemos estos y otros muchos informes, que como aquellas cintas de vídeo, además de dejar claras ciertas perversiones de carácter, nos dan acceso a la verdad por la propia boca de quienes, desde las pantallas y titulares, pretenden convencernos de que las cosas son de otra manera.

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[1] Tras la intervención e imposición de las políticas del FMI, el endeudamiento externo de los países de África subsahariana se triplicó durante los años 80 y 90 aunque muchos de ellos gastaban hasta el 40% de su PNB en el pago de sus deudas. En Latinoamérica el FMI y BM no sólo destruyeron masivamente empleo, impidieron a los países alimentar su población, privatizaron los servicios públicos básicos y obligaron a desregular la industria financiera, sino que como consecuencia de sus políticas también generaron una inmensa deuda externa e ilegítima, casi siempre también ilegal, que es una de las causas estructurales de la pobreza en el continente.

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