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Construir la humillación: discurso neoliberal y Sur de Europa

Estefanía Rodero, Socióloga y analista del discurso, Miembro de Attac Castilla y León

Como bien nos enseña Jorge Alemán, “la realidad está constitutivamente construida por discursos”. Si bien la Escuela de Frankfurt ya nos señaló los peligros de la emergencia del Discurso Capitalista (con mayúsculas) que se pretendía monolítico y sin fisuras, los años 80 vinieron a envolverlo en celofán con el “No hay alternativas” de Margaret Thatcher.

¿Qué tipo de argumentos nos hemos dado como sociedad europea para dar permiso a las instituciones de la UE en su intervención en Grecia? ¿Cuál ha sido la trama de consentimientos implícitos que nos han llevado a desembocar en esta crisis internacional de soberanía?



En primer lugar, deberíamos fijar nuestra atención sobre la construcción cultural del significado del centro de Europa frente a la “periferia”. Es curioso constatar cómo se ha construido este antagonismo de modo que se solapa de un modo casi perfecto con los valores neoliberales. Frente al Sur que ha quedado designado alrededor del eje “lo retrasado, lo popular, lo material, lo ingobernable, el derroche, lo irracional”, Alemania (y por extensión la Troika) se ha erigido como encarnación del progreso, el prestigio, la innovación, el orden, la disciplina y la contención, sin que existan ni en un caso ni en el otro elementos reales que permitan tal generalización. Han sido las élites económicas del Sur, las que desde una posición de inferioridad que buscaba ser revertida a través del “permiso a pertenecer” las que reforzaron a través de su emulación esta dicotomía.

Este mismo discurso incorporado en los medios de comunicación europeos y en los medios griegos, controlados por la oligarquía helena, contribuyeron a invisibilizar durante la época de “bonanza” previa al estallido de la crisis de 2008, la inacción de los gobiernos griego, español, italiano y portugués para impulsar cambios institucionales y de operativa en el Banco Central Europeo, así como el aumento paulatino de los beneficios que los bancos franceses y alemanes estaban obteniendo con las burbujas inmobiliarias del Sur de Europa. De igual modo, bajo este discurso de estigmatización del Sur, se ocultó que tras seis años de obediente aplicación de las medidas de austeridad por parte del último gobierno griego, Grecia perdió el 25% del PIB y tenía al 60% de su juventud en el paro. Frente a este enorme antagonismo discursivo, la situación griega ha puesto otros elementos importantes de relieve.

  • Tecnocracia y Política

Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, socialdemócrata, abogó por la sustitución del Gobierno de Syriza democráticamente elegido por otro conformado por tecnócratas. De igual manera, en pleno proceso negociador de la deuda, el propio Tsipras afirmaba: “si pudiese quedar a solas a cenar con Ángela Merkel encontraríamos una fórmula de solución en menos de dos horas”. La negación del lado ideológico del proceso tiene un componente ideológico en sí mismo que ha sido enmascarado por el barniz de “lo técnico” y no basado en decisiones políticas. Nos encontramos frente al mito de la administración neutral y la “buena gestión” del que tanto se sirve el neoliberalismo como barrera. Es el mismo“conocimiento neutral experto” que expulsó a Varoufakis del propio proceso negociador o que estamos viendo en las negociaciones del TTIP en la Comisión Europea. Al fin y al cabo, no es la gestión el punto débil del Sur de Europa, sino como afirmaba el Financial Times “El vínculo más débil de la eurozona es el de los votantes”…

  • Culpa y Castigo

Frente al Silencio Ruidoso del que nos habla Boaventura de Sousa con el que nombra el hecho de que el sufrimiento social no esté encontrando espacios para decirse frente a la imposición de la “lógica del sacrificio” que está sustentando las medidas de austeridad, nos encontramos con un eje discursivo que encuentra un amplio eco en países de importante tradición católica (ortodoxa en el caso griego). Se trata de hacer entender la deuda, el hecho económico de la deuda (utilizado como dominación política y elemento de control y dependencia) como un proceso de culpa nacional que se corrige mediante la expiación, el sacrificio y la aplicación de correctivos a “vagos y derrochadores” que no se individualizan sino que se difuminan entre la población en general. Es interesante observar cómo, frente a otros procesos de deuda, el discurso asociado cambia.
Así, si frente a la deuda bancaria se asimiló el chantaje: “si yo caigo, tú caes conmigo”; frente a la deuda de países como Estados Unidos se expresa desde términos de control de la situación o negociación, en el caso griego y del Sur de Europa se busca la imagen social de la humillación (esas fotografías de colas frente a los cajeros automáticos tan interesadamente repetidas…)

  • Naturalización del poder neoliberal

¿Por qué no se nombró la situación en Grecia, antes de la llegada al gobierno de Syriza como “crisis humanitaria”? No sólo se había reducido el PIB en un 25% y el déficit presupuestario en un 15%. No sólo existía un 60% de desempleo juvenil y un 40% de niños en situación de pobreza. Se había doblado el índice nacional de pobreza, había aumentado la tasa de suicidios y la de mortalidad infantil. Se había producido la desregulación total del mercado de trabajo y junto a la destrucción productiva y la emigración masiva, derechos sociales básicos como la sanidad estaban encontrando su última expresión en consultas médicas y farmacias sociales.
¿Por qué desde los medios de comunicación y espacios de análisis político en ningún momento se utilizó esta expresión? La capacidad del neoliberalismo para hacer pasar por natural un dogma económico que sitúa “lo catastrófico” en todo aquello que se sitúa fuera es una de las razones. Los programas de austeridad que están generando estas crisis humanitarias en el sur europeo cuentan con un mecanismo ideológico previo por el cual se desplaza la culpa de las élites económicas a la población en general. Fue Mario Draghi quien participó a través de Goldman Sachs en la falsificación de los libros de cuentas griegos que permitieron su entrada en la eurozona y los propios “altos funcionarios de la UE” quienes potenciaron una situación de “neo-protectorado” a través de la dependencia de los sectores turístico e inmobiliario y el aumento de las exportaciones de los productos alemanes a los países periféricos, contribuyendo a profundizar la división europea del trabajo por la que el Sur de Europa vive su propio proceso de “maquilización” en forma de precariedad e impulso de los sectores de bajo valor añadido.
Aún no hemos visto que se exijan responsabilidades personales o profesionales a quienes ostentaban cargos de representación pública y que llevaron a Grecia a esta situación.

  • Lobby financiero y Soberanía

Fue Varoufakis quien nombró el proceso de negociación de la deuda griega como un “golpe de Estado financiero”. Poniendo sobre la mesa el hecho de que las instituciones europeas estaban utilizando el euro como instrumento de dominación económica y política en nombre de un gran lobby que había sustituido a la soberanía europea, fue después Juncker quien apuntaló, aunque desde la dirección opuesta este edificio argumental remarcando: “no puede haber decisiones democráticas contra los tratados europeos”.
Es interesante poner el acento sobre el hecho de que han cambiado los mecanismos de coerción, que, siguiendo lo que planteaba Foucault en “La microfísica del poder”, nos encontramos ante la invisibilización del “enemigo” que, ante intervenciones contrarias a la soberanía nacional, impide una articulación clara de respuesta. El uso de la amenaza y el dictado de condiciones encontraron su eco en los medios de comunicación bajo la terminología “neutra” de la “negociación” cuando en realidad se estaba dando un proceso de acumulación de arbitrariedades. En mitad de la fase más dura de conversaciones tanto la socialdemocracia europea como los conservadores se situaron en la denuncia de Grecia por su “incapacidad de acatar”, su “estrategia de conflicto” y su “intransigencia”, reforzando la visión de desigualdad que subyace en la propia petición de humildad y contribuyendo mediáticamente al descrédito de las alternativas.

  • Emergencia de una nueva posibilidad

Llama la atención también el cambio discursivo dentro de las “alternativas políticas”. Si bien la socialdemocracia europea de los años 60 llevaba en sus programas medidas fiscales que en la actualidad serían tachadas como gestos desafiantes y radicalidad, demostrándonos el dominio hegemónico del neoliberalismo en Europa en las últimas décadas, el caso de Syriza nos muestra que la apelación al país, a la construcción de un nuevo significado del “orgullo nacional” a través de la denuncia de los memorandos, el recuerdo de las aún no resueltas reparaciones de guerra de Alemania a Grecia, así como el hecho clave de poner en el centro la soberanía y la denuncia de la pérdida de ésta ante los organismos económicos internacionales y los intereses lobbystas que habitan en su seno, marcan un nuevo camino para la articulación discursiva del Sur de Europa. La resignificación de la noción de país y de la afectividad relacionada con el sentido de soberanía, muestran una posible puerta de salida democrática a la actual crisis de significado europea frente al riesgo del auge de los nuevos fascismos y la xenofobia.
La búsqueda de un cambio en la correlación de fuerzas, que lograse integrar junto a los países del Sur de Europa, las demandas de una Europa del Este igualmente “estigmatizada”, así como la capacidad de tender puentes desde el propio sur de Europa al Sur Global de cara a revertir la búsqueda continua del neoliberalismo del “ejemplo negativo” que demuestre que “es imposible” generar un modelo alternativo al actual, nos puede reconciliar con la creencia de que, una vez más citando a Alemán que cita al poeta, “sólo en el peligro de la política puede crecer lo que nos salva”.

Tsipras está destinado a fracasar: los verdaderos vencedores en Grecia son los prestamistas



Yanis Varoufakis


Imagen: Versión del famoso cuadro de Regnault para SinPermiso: Nacha Vollenweider


"Actuar es fácil, pensar es difícil y actuar según se piensa, terriblemente incómodo", decía Goethe. Del exministro de finanzas griego y colaborador habitual de SinPermiso, Yanis Varoufakis, pueden decirse muchas cosas. También que es un raro representante en nuestros días del tipo humano retratado por aquella máxima tan característicamente emblemática de los grandes valores de la Ilustración. SP
Alexis Tsipras ha arrancado una victoria resonante de las fauces de la humillante rendición de julio ante la Troika de los prestamistas de Grecia. Desafiando a los partidos de la oposición, a las encuestas de opinión y a los críticos presentes en sus propias filas (entre ellos, quien esto escribe), se ciñó a un gobierno con una mayoría reducida, aunque manejable. La pregunta es si puede combinar seguir al frente del gobierno con estar en el poder.
Los mayores perdedores fueron los partidos menores que ocupan los extremos del debate que siguió al referéndum. La Unidad Popular fracasó de modo increíble a la hora de explotar la aflicción que sintió una mayoría de los votantes del “No” después del giro radical que dio Tsipras en favor de un acuerdo que recortaba aún más la soberanía nacional y que incrementaba los niveles ya despiadados de austeridad. Potami, partido que se ubica a modo de niña bonita reformista de la Troika, tampoco logró reunir el voto, más reducido, del “Sí”. Con un victorioso Tsipras ahora firmemente al timón con el programa de la Troika, los partidos pro-Troika de última moda no tenían nada que ofrecer.
La gran ganadora es la Troika misma. A lo largo de los últimos cinco años, las proyectos de ley firmados por la Troika se aprobaron en el Parlamento con mayorías absolutamente exiguas, lo que dejó noches sin dormir a sus responsables. Hoy, los proyectos necesarios para apuntalar el tercer rescate pasarán con cómodas mayorías, pues Syriza está comprometida con ellos. Casi todos los diputados de la oposición (con excepción de los comunistas del KKE y los Nazis de Amanecer Dorado) se encuentran también de acuerdo.
Por supuesto, para llegar a este punto, la democracia griega ha tenido que verse profundamente herida (1,6 millones de griegos que votaron en el referéndum de julio no se molestaron en acercarse a las urnas el domingo pasado), lo que no supone una gran pérdida para los burócratas de Bruselas, de Frankfurt y Washington D.C., para los que la democracia parece ser, en todo caso, un inconveniente.
Tsipras debe ahora poner en práctica una consolidación fiscal y un programa de reformas que estaba destinado a fracasar. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin acceso a los mercados de capital, tienen ahora que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios para 2016. Los hogares tendrán que apoquinar escandalosos impuestos sobre la propiedad de los apartamentos sin ocupar y de las tiendas, que ni siquiera pueden vender. El aumento de la tasa del IVA hará que se dispare la evasión del IVA. Semana sí, semana no, la Troika irá exigiendo medidas políticas más recesivas muy antisociales: recortes de pensiones, prestaciones infantiles más reducidas, más ejecuciones de hipotecas.
El plan del primer ministro para capear este temporal se fundamenta en tres compromisos. En primer lugar, el acuerdo con la Troika es un asunto por cerrar, lo que deja lugar para nuevas negociaciones de importantes detalles; en segundo lugar, el alivio de la deuda llegará pronto; y tercero, se afrontará la cuestión de los oligarcas griegos. Los votantes apoyaron a Tsipras porque parecía el candidato que con más probabilidad podía realizar estas promesas. El problema es que su capacidad de llevarlas a cabo se ve gravemente circunscrita por el acuerdo que ya tiene firmado.
Su capacidad de negociación es desdeñable, dada la condición clara del acuerdo de que el gobierno griego debe “acordar con la Troika todas las acciones pertinentes para el logro de los objetivos del memorándum de entendimiento” (nótese la ausencia de todo compromiso de acuerdo por parte de la Troika con el gobierno griego).
Llegará el alivio de la deuda, pero no será terapéutico. El alivio de la deuda resulta importante, en el sentido de que permita menos austeridad (es decir, menos objetivos de superávit primario) para impulsar la demanda y agitar los instintos animales de los inversores. Pero ya hay acuerdo un sobre la severa austeridad (absurdos superávits primarios del 3,5% del PIB de 2018 en adelantes) que disuade a inversores sensatos.
La tercera promesa resulta clave para el éxito de Tsipras. Habiendo aceptado un nuevo préstamo de los de ampliar y fingir que limita la capacidad del gobierno de reducir la austeridad y cuidar de los más débiles, la razón de ser que sobrevive en una administración de izquierdas consiste en enfrentarse a los nocivos intereses creados. Sin embargo, la Troika es la mejor amiga de los oligarcas, y viceversa. Durante los primeros seis meses de 2015, cuando poníamos en tela de juicio el monopolio de la Troika sobre la facultad de dictar medidas políticas en Grecia, sus mayores partidarios dentro del país eran los medios informativos en manos de los oligarcas y sus agentes políticos. La misma gente y los mismos intereses que se han adherido hoy a Tsipras. ¿Puede volverse él contra ellos? Yo creo que sí lo quiere, pero la Troika ya ha inutilizado sus principales armas (obligándole, por ejemplo, a disolver la unidad de delitos económicos, la SDOE).
En 2014, el primer ministro conservador Antonis Samaras se encontró en un callejón sin salida similar, teniendo que aplicar un programa fallido de la Troika. Recurrió a similar lealtad a la Troika mientras hacía una labor de zapa y presentaba peticiones de laxitud, para que no ganara Syriza.
¿Tendrá más éxito Tsipras a la hora de fingir un compromiso con otro fracasado programa de la Troika? Las perspectivas no son luminosas, pero no deberíamos descartarlo. Su suerte depende de que su nuevo gobierno siga vinculado a las víctimas de su acuerdo con la Troika, aplique reformas de verdad para dar cierta confianza a las empresas de buena voluntad para que inviertan y utilice el recrudecimiento de la crisis para exigir concesiones reales a Bruselas. Sería una hazaña. Pero, al cabo la victoria, por dulce que sea, no es la cuestión. La cuestión estriba en marcar la diferencia.
Hablando de diferencias, los conservadores hicieron todo lo posible por proyectar una imagen más suave durante la campaña. Pero, ay, por desgracia para ellos la crisis de los refugiados obligó a su misantropía a salir a la luz. El contraste entre el recibimiento que se le brindó a millares de personas en semanas recientes y los campos que construyó el gobierno de Samarás explica por qué los progresistas decepcionados se inclinaron por volver a Syriza en los colegios electorales.
En raros momentos de inexplicable optimismo, me gusta imaginar que la gentileza hacia los desconocidos en apuros puede ser presagio de una renovada campaña del gobierno griego contra la distópica visión de Europa a ojos de la troika.
Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.
Fuente:
The Guardian, 21 septiembre 2015
Traducción:
Lucas Antón 
ATTAC CyL  no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Salamanca: Charla Debate "20S: La nueva encrucijada griega"

EVENTO EN FACEBOOK


El próximo miércoles 23 de septiembre Attac Castilla y León os espera en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca para seguir desentrañando los aprendizajes de la experiencia griega. Intervienen los asociados de ATTAC Estefanía Rodero, Ignacio Paredero y Roberto Díez.

Grecia ocupada

3 agosto 2015 |

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

crisis-griega

Para entender adecuadamente lo que está ocurriendo en Grecia y, en general, en la UM, resulta imprescindible distinguir entre déficit público y déficit de la balanza de pagos, así como entre endeudamiento público y endeudamiento exterior, e incluso –dentro de este último– entre aquellos préstamos que están nominados o no en moneda extranjera. Sin embargo, estas distinciones apenas se tienen en cuenta.
La propia Unión Europea, imbuida del pensamiento neoliberal, tanto en el Tratado de Maastricht como en el Pacto de Estabilidad consideró que el peligro se encontraba en el déficit y en el endeudamiento público, olvidando el déficit y el endeudamiento exterior, sin ponderar que este ultimo puede no estar constituido, al menos en su totalidad, por el público sino también por el privado. La gravedad de uno y otro comienza cuando se formalizan en préstamos externos y en una moneda que no es la propia, y la gravedad aumenta si el telón de fondo es la libre circulación de capitales.
Recuerdo, recién licenciado, mis primeros años en el Servicio de Estudios del Banco de España, años setenta, coincidiendo con las llamadas crisis del petróleo que provocaron una enorme subida de precios de este producto y numerosos desequilibrios en las balanzas de pagos, con la excepcional acumulación de recursos en manos de los países productores. El profesor Rojo, entonces director general del Servicio de Estudios, veía el fenómeno con gran preocupación, anunciaba la parálisis del sistema financiero internacional y el colapso de los medios de pago, ya que parecía imposible reciclar toda esa ingente cantidad acumulada de dólares (petrodólares).
La solución que el ínclito profesor no era capaz de vislumbrar, parece que los agentes financieros no tardaron mucho en intuirla. Los países productores colocaron los recursos en la banca internacional y esta encontró pronto acomodo para ellos, prestándolos a los países subdesarrollados, principalmente de América Latina, con la complicidad de sus gobiernos en su mayoría corruptos.
Desde ese momento, y puesto que los créditos estaban nominados en dólares, los países quedaron a expensas de sus acreedores y de su máximo representante, el FMI, que les suministraba fondos de los que las sociedades no veían ni un dólar porque iban directamente a los bancos acreedores, aunque, eso sí, sufrían las graves consecuencias de las políticas que se les imponían siguiendo lo que se llamaba “el consenso de Washington”, en la línea más dura del neoliberalismo económico, incluida por supuesto la libre circulación de capitales. El resultado era la depresión económica, la huida de recursos y la necesidad de más y más endeudamiento.
El círculo vicioso se rompió tan solo cuando los acreedores llegaron al convencimiento de que era imposible que los deudores hiciesen frente a sus compromisos y que se precisaba un nuevo acuerdo que reorganizase la deuda, ya que mejor era cobrar algo que nada. La década perdida de América Latina es un claro ejemplo de cómo el endeudamiento exterior nominado en una moneda extranjera deteriora la soberanía de los Estados y los deja en manos de los acreedores internacionales o de aquellos poderes que ocupan su lugar.
La Unión Monetaria se constituyó sin tomar conciencia de que los desajustes en la balanza de pagos podían conducir a una situación parecida a la que vivió América Latina y que, por consiguiente, los límites no había que situarlos tanto en el déficit público como en el déficit y en el superávit por cuenta corriente de la balanza de pagos. En ambos, porque todo déficit comporta superávit y tan responsables deberían ser los países excedentarios como los deficitarios. En los primeros años del euro el peligro se fue transformando en realidad. Mientras que Alemania y algunos otros países del norte (Holanda, Bélgica, Finlandia, Luxemburgo, etc.) generaban excedentes, los del sur originaban déficits desproporcionados que se trasformaban en endeudamiento externo, en unos casos, como el de Grecia, público, en otros, como Irlanda o España, privado. Endeudamiento que no solo era externo sino en una moneda que si bien en teoría era la suya, en la práctica no podían controlar, tanto más dado el estatuto conferido al Banco Central Europeo.
Conviene insistir en esta idea. No son el déficit público ni el déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos, ni siquiera el endeudamiento exterior, sino el endeudamiento en una moneda que no se controla lo que hace perder soberanía a los Estados. El problema de Grecia y, en general, el de la mayoría de los países de la eurozona es que han trasferido soberanía a una institución (BCE) carente de cualquier principio democrático.
Ha sido el BCE, cortando el grifo a los bancos griegos (después se hablará de unidad bancaria), el que ha puesto de rodillas al Gobierno y a la sociedad griegos, dejando en papel mojado el referéndum. Pero en España ya habíamos experimentado hasta dónde puede llegar el chantaje del BCE cuando Jean-Claude Trichet, entonces presidente de esta institución, envió sendas cartas a los gobiernos de Italia y España imponiéndoles las medidas (por supuesto, de las más regresivas) que habían de adoptar si querían que actuase en los mercados defendiendo las deudas de ambos países. Capacidad que la institución posee tan solo porque los Estados se la han trasferido.
Los primeros años del euro fueron de euforia. Alemania y otros países del norte se encontraron en una situación de privilegio y pudieron incrementar de forma espectacular sus exportaciones amparados en que su moneda no se podía revalorizar frente a las otras monedas de la eurozona (todos compartían el euro). Sus bancos pudieron fácilmente reciclar los excedentes de las balanzas de pagos, prestando a los bancos de los países deficitarios, que a su vez lo prestaron a los Estados y a los ciudadanos, generando un falso bienestar, falso ya que todo el crecimiento era a crédito.
Nadie quiso darse cuenta del problema. Ni el gobierno alemán ni los bancos acreedores ni los bancos de los países del sur ni el resto de gobiernos europeos. Todos han sido responsables de cerrar los ojos a la crisis de deuda que se estaba gestando. Tan responsables son aquellos que asumen cargas que después no van a poder pagar, como los que prestan sin medir adecuadamente el riesgo. Se achaca a Grecia haber engañado, falsificando las cuentas públicas; amén de las muchas complicidades que concurrieron en tal falsificación, hay que preguntarse si la evolución de la balanza de pagos no era suficientemente expresiva en sí misma.
La crisis de las hipotecas subprime al otro lado del Atlántico con las turbulencias financieras subsiguientes pusieron sobre el tapete los graves desequilibrios que acechaban a la eurozona y la división que se había generado entre países deudores y acreedores. Lo cierto es que Alemania –amparada por unos tratados claramente defectuosos– supo imponer sus tesis y salir claramente vencedora. En aquel consejo fatídico de mayo de 1910, Merkel con la complicidad de Sarkozy y la cobardía de los gobiernos del sur forzó unas medidas que traerían graves consecuencias para el futuro. Se acuñó el sistema de rescates (más bien de intervención) con Grecia como adelantada y se originaron dos modificaciones sustanciales en el statu quo.
Primero, los créditos de los que eran titulares los bancos alemanes pasaron a manos de las instituciones y por lo tanto de todos los Estados, con lo que, en realidad, Alemania no solo no aportaba más dinero, sino que distribuía el riesgo entre los otros países y les hacía cómplices de sus políticas. Eso explica el contrasentido de que los países del sur, netamente deudores, hayan apoyado a Alemania a la hora de humillar e intervenir políticamente a Grecia. Esos 26.000 millones que en estos días tanto han invocado los hombres del PP, en realidad no se los entregamos a Grecia sino a los bancos alemanes. Segundo, el riesgo que era privado (bancos) pasó a ser público y a gravitar sobre los contribuyentes de toda la eurozona.
Lo que ha sucedido estos últimos días con Grecia es difícil de creer y solo se explica por el contrasentido de construir una Unión Monetaria sin Unión Política, y por la ancestral querencia de Alemania a conquistar Europa. A un país, sin perder una guerra se le somete a condiciones durísimas, se le desposee de sus bienes para que sean gestionados por extranjeros y se le dicta la política que debe seguir hasta en los mínimos detalles, tales como los horarios comerciales, es decir, se le obliga a implantar aquellas medidas que no van a servir para superar la grave crisis en que se encuentra, sino para favorecer al capital internacional. Grecia está ocupada no por ejércitos enemigos sino por los “hombres de negro” y el BCE a las órdenes de Merkel. ¿Acaso se le puede reprochar a Tsipras que afirme que no está de acuerdo con el Tratado pero que no le ha quedado más remedio que firmarlo? Como aseveró un diplomático griego, lo ha hecho con una pistola en el pecho.
Alguna lección deberíamos sacar el resto de países del sur. “Cuando las barbas de tu vecino…”. Lo que le está pasado a Grecia puede ocurrirle a cualquiera de los países deudores y España lo es, el stock del endeudamiento exterior apenas se ha reducido. Dentro de la Unión Monetaria estamos sometidos a la dictadura de los acreedores y del BCE. Esta institución puede poner contra las cuerdas a cualquier país que pretenda rebelarse y salirse de lo que llaman la ortodoxia. En cualquier momento podemos oír lo que tuvo que escuchar Tsipras: “Firma el acuerdo o destruimos tu economía”.
Artículo publicado en LaRepública
www.martinseco.es

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Griegos, mentiras y cintas de vídeo

Sol Sánchez, Coordinadora de ATTAC-España


En 1989 la película “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, con una candidatura a los Oscar (que no ganó) y una Palma de Oro en Cannes, que probablemente no merecía, cambió para siempre la historia de lo que se conoce como cine independiente.
No merecía esa Palma de Oro quizás porque ese mismo año se presentaron a concurso otras películas mucho mejores, como “Mistery train” de Jim Jarmusch o “Haz lo que debas” de Spike Lee; no porque la película no fuese buena. Probablemente esa es la primera razón por la que cada vez que pienso en Grecia, resuena en mi cabeza ese título de forma recurrente: puede parecer una frívola comparación, pero igual que en la ópera prima de Steven Soderbergh, el asalto económico a Grecia, su expolio, su saqueo, la destrucción y la humillación sistemática de su ciudadanía, no es, ni mucho menos, la mejor de las “obras presentadas a concurso” durante más de treinta años por el FMI acompañado por el Banco Mundial, el BCE y la Comisión Europea (la Troika), según en qué parte del mundo   tuviera lugar el festival.

GRIEGOS…
Pero ha sido Grecia, la pequeña Grecia, como aquella película de bajo presupuesto que no esperaban los reputados jurados de aquellos prestigiosos festivales de cine, quien ha cambiado la historia. Y, pase lo que pase ahora, ya nada será igual. Porque pase lo que pase ahora hay un antes y un después.  El pueblo griego ha dicho no. OXI. Palabra que nadie conocía hace un mes y con la que espero que también hagamos juegos de palabras, durante mucho, mucho tiempo…
Porque durante años, periodistas, publicistas y guionistas hicieron juegos de palabras con el título de aquella película. Consiguieron que en el inconsciente colectivo nos sonase como el estribillo de una vieja canción. Casi siempre era la última parte la sustituida. Daba mucho juego. Sin embargo he preferido sustituir la primera. Porque el sexo en la película es el gancho, aquello de lo que se habla abierta y explícitamente para poner al descubierto en realidad lo que no es tan evidente: toda la porquería que yace bajo la alfombra, las relaciones tortuosas que se esconden tras una falsa apariencia de normalidad. Las mentiras.
Aquí y ahora, precisamente al hablar de los Griegos, es cuando las mentiras del FMI, del BCE y de la Comisión Europea salen a la luz. Las mentiras de esa nada legítima ni democrática Troika que nos gobierna estos días, por más que se esfuercen en decir que son verdades los grandes medios, mentiras más evidentes y más difíciles de defender que nunca.

MENTIRAS…
Presidentes, comisarios, altos funcionarios y tecnócratas varios de la Comisión Europea han hecho todo tipo de declaraciones las últimas semanas a propósito de la decisión del gobierno griego de convocar un referéndum. Declaraciones que van de lo bochornoso a lo más que probablemente punible. Solo nos detendremos aquí en algunas de las mentiras -y no las muchas afrentas- que contienen dichas declaraciones y otras anteriores.
29 dic 2014.  Wolfgang Schäuble, ministro alemán de finanzas: "Las duras reformas emprendidas dieron sus frutos y no hay alternativa a ese camino. Todo futuro Gobierno del país deberá atenerse a los compromisos adquiridos por su antecesor. "
7 jul 2015. Günther Oettinger, comisario europeo para la Agenda Digital: "El referéndum puede haber movilizado a la gente pero eso no cambia que Grecia está al borde de la quiebra. El gobierno tiene que enfrentar esa realidad y emprender reformas”
Valgan como muestra estos dos ejemplos, el primero del día en que los poderes al servicio del neoliberalismo en Europa temían que Syriza llegará al poder, y el segundo tras el contundente NO en el referéndum del domingo 5 de julio. El común denominador de ambos es la necesidad de 'reformas' para poder pagar la deuda, reformas para salir del agujero, reformas que den frutos…
Pero ¿acaso no son las mismas reformas que pusieron en marcha los gobiernos anteriores? ¿Esas reformas que cinco años después de empezar a aplicarse han encogido el PIB griego más de un 25%, elevado la tasa de paro por encima del 26%, que la inversión caiga un 67%, que el 46% de griegos y griegas vivan por debajo del umbral de la pobreza y que la mortalidad infantil supere el 43%? ¿Profundizar esas reformas es lo que exigen a sangre y fuego?
Exacto. Las mismas que han impuesto a toda Europa con mayor o menor violencia que, además de empobrecer o llevar directamente a la miseria a buena parte de la ciudadanía europea, han logrado que la deuda de la eurozona haya aumentado del 65% al 94% del PIB de 2008 a 2014.
En serio, ¿la Troika cree que a pesar de lo que demuestra la cruda realidad, a pesar de lo que los números gritan, al final sus medidas funcionarán para sacarnos a todos y todas de la crisis y de la recesión? ¿O acaso el objetivo es otro distinto al que declaran? ¿Son errores o son mentiras?

…Y CINTAS DE VIDEO.

Después del OXI: cuando los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los débiles ya no quieren sufrir cuanto deben

Antoni Domènech, G. Buster, Daniel Raventós


La noche del pasado domingo entramos en una nueva época histórica en toda Europa. Y el viento sopla ahora de empopada: los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los débiles no están ya dispuestos a sufrir cuanto deben.  
El ejercicio de intromisión en la soberanía nacional griega que han llevado a cabo a plena luz los Juncker, Merkel, Schaüble, Dijsselbloem, Lagarde y Rajoy, y en la penumbra, Renzi y Draghi, tiene sin duda su precedente histórico –como casi todo en Europa— también en Grecia. Lo cuenta Tucídides en el famoso diálogo entre las autoridades de Milos y los delegados atenienses sobre la vacuidad de la democracia y la justicia cuando se trata de la soberanía en las relaciones entre potencias. Se resume en esta sentencia: "Los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben".


El desenlace es conocido. Tras rechazar la oferta de tributo de Milos, que quería ser "amigo de todos y enemigo de nadie", la isla y sus habitantes fueron colonizados y esclavizados por Atenas, con apoyo de Esparta, gracias a la traición interna de un sector de la oligarquía milense. No era otro el tenor de los mensajes cruzados estos días entre las instituciones europeas y el gobierno griego. Y si esta época nuestra produce un historiador como Tucídides, es probable que nuestros descendientes puedan leer en el futuro como un ejemplo de la "vieja política" los intercambios entre los ministros del Eurogrupo.....


Yanis Varoufakis escribe después de la gran victoria del NO







 



¡Ya no seré ministro!


El referéndum del 5 de julio pasará a la historia como el momento excepcional cuando una pequeña nación europea se irguió contra la esclavitud por deudas.

Como todas las luchas por los derechos democráticos,  también este histórico rechazo del ultimátum de 25 de junio del Eurogrupo tiene un elevado coste. Es, por tanto, esencial que el gran capital otorgado a nuestro gobierno por la espléndida victoria del NO sea invertido  inmediatamente en un SI para una solución real: un acuerdo que implique la reestructuración de la deuda, menos austeridad, redistribución a favor de los más necesitados, y reformas auténticas.

Poco después de que se anunciasen los resultados del referéndum, se me hizo saber que algunos participantes del Eurogrupo, y diversos socios preferían mi ... "ausencia" de sus reuniones; una idea que el primer ministro considera que le puede ser útil para alcanzar un acuerdo. Por esta razón me voy hoy del Ministerio de Hacienda.

Considero mi deber ayudar a Alexis Tsipras ha utilizar, como mejor crea conveniente, el capital que el pueblo griego nos otorgó ayer en el referéndum.

Y yo sobrellevaré el odio de los acreedores con orgullo.

En la izquierda sabemos cómo actuar de forma colectiva sin importar los privilegios que conllevan los cargos. Apoyaré sin reservas al primer ministro Tsipras, al nuevo ministro de finanzas y a nuestro gobierno.

El esfuerzo sobrehumano para honrar al valiente pueblo griego, y al famoso OXI (NO) que han otorgado a los demócratas de todo el mundo, acaba de empezar.


Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster




Traducción para www.sinpermiso.info : G. Buster



¡Nuestro NO es un majestuoso gran SÍ a una Europa democrática y racional!

El 25 de enero se devolvió la dignidad al pueblo de Grecia.
  
En los cinco meses que han transcurrido desde entonces, nos hemos convertido en el primer gobierno que se atrevió a alzar la voz, hablando en nombre del pueblo, diciendo NO a la dañina irracionalidad de nuestro ‘Programa de Rescate” de amplia-y-sigue-fingiendo.

Nosotros:

    Hicimos correr la voz de que los ‘rescates’ griegos eran ejercicios cuya finalidad consistía en transferir deliberadamente las pérdidas privadas sobre los hombros de los griegos más débiles, antes de transferírselas a otros contribuyente europeos.

    Articulamos por vez primera en el eurogrupo un argumento económico para el que no hubo respuesta creíble

    Presentamos propuestas moderadas, técnicamente factibles que habrían eliminado la necesidad de nuevos ‘rescates’

    Recluimos a la troika en su guarida de Bruselas

    Internacionalizamos la crisis humanitaria griega y sus raíces en políticas deliberadamente recesivas

    Difundimos más allá de las fronteras de Grecia la esperanza de que la democracia puede respirar en una unión monetaria hasta ahora dominada por el miedo.

Acabar con la interminable y contraproducente austeridad y reestructurar la deuda pública de Grecia eran nuestras dos metas. Pero también eran éstas las de nuestros acreedores. Desde el momento en que se vio probable nuestra victoria electoral, en diciembre pasado, los poderes fácticos iniciaron una crisis bancaria para cerrar los bancos de Grecia. ¿Su propósito?

Humillar a nuestro gobierno obligándonos a sucumbir a una inflexible austeridad, y  

Arrastrarnos a un acuerdo que no ofreciera un firme compromiso de restructuración sensata y definida de la deuda.

El ultimátum del 25 de junio fue el medio por el que se habrían conseguido estos fines. El pueblo de Grecia le devolvió hoy este ultimátum a sus remitentes; pese al miedo que los medios de comunicación de la oligarquía interna transmitieron día y noche en sus hogares.

El referéndum de hoy envió un resonante llamamiento a un acuerdo mutuamente ventajoso entre Grecia y nuestros socios europeos. Responderemos al llamamiento de los votantes griegos con un enfoque positivo hacia:   

El FMI, que muy recientemente público un provechoso informe que confirma que la deuda pública griega era insostenible

El BCE, cuyo Consejo Directivo se negó la semana pasada a respaldar a algunas de las voces más agresivas en su seno.

La Comisión Europea, cuyos líderes ha seguido tendiendo puentes sobre el abismo que separaba a Grecia de algunos de nuestros socios.

Nuestro NO es un majestuoso gran Sí a una Europa democrática.

Es un NO a una visión distópica de una eurozona que funciona como una jaula de hierro para los pueblos que la componen.

Es un claro sí a una visión de una eurozona que ofrece la perspectiva de justicia social con una prosperidad compartida para todos los europeos.


Yanis Varoufakis, ministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

Traducción para www.sinpermiso.info : Lucas Antón


ATTAC CyL  no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.




Comunicado de ATTAC España de apoyo a Grecia


logoattacchapaMediante este comunicado, ATTAC España se suma a la ola de solidaridad europea con el pueblo griego y con el gobierno de Syriza

Ante el chantaje y los ultimátums que el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (la “Troika”) están lanzando contra Grecia, ATTAC España quiere expresar su reconocimiento y apoyo al gobierno legítimo de Syriza. Consideramos que la difícil labor negociadora que están llevando a cabo, en solitario y contra los poderes financieros y políticos internacionales, es fiel con el mandato democrático que recibieron en las elecciones celebradas el pasado 25 de enero, y en las que estuvo cerca de obtener la mayoría absoluta.
Este próximo 5 de julio, la ciudadanía griega volverá a votar. Desde ATTAC España apoyamos la NO ACEPTACIÓN de las condiciones austericidas que pretende imponer la Troika, y animamos a la ciudadanía griega a continuar por la senda de dignidad que se abrió en las elecciones de enero. Syriza es una guía para los pueblos de Europa que pretenden dejar de estar sometidos a la dictadura de los mercados financieros.
Austericidio neoliberal
Como en anteriores comunicados, ATTAC España denuncia el ataque económico que lleva sufriendo el pueblo griego desde el inicio de la crisis. Las consecuencias de este ataque se traducen en altos niveles de paro y pobreza, con un sector público desmantelado. Los datos macroeconómicos resultantes del estrangulamiento financiero al que ha sido sometida Grecia muestran caídas propias de países en guerra. Las políticas de austeridad no han servido para revertir la situación, y la ingente deuda en que ha incurrido el país no ha sido útil para mejorar las condiciones del pueblo griego sino, en su mayor parte, para salvar los balances de la gran banca.
Desde dentro, han sido las políticas de reducción del estado las que han agravado esta situación. Medidas, por cierto, auspiciadas por los mismos agentes políticos y financieros que ahora exigen la profundización en los recortes sociales. Hace unos años, el actual director del BCE y el anterior gobierno heleno manipularon la contabilidad para engañar tanto a la ciudadanía griega como al resto de países europeos. Esta circunstancia se encuentra en el origen de la crisis actual, que paradójicamente pretende ser resuelta por los mismos agentes que la han provocado.
En ATTAC tenemos un compromiso claro con la democracia y con la dignidad y soberanía de los pueblos. Grecia es un caso claro de cómo los poderes financieros someten a los gobiernos democráticos, una situación que solo puede ser revertida con una ciudadanía empoderada y poseedora de información veraz. Para este efecto, creemos que un instrumento como la Auditoría de la Deuda está siendo útil para desenmascarar la injusta realidad de la deuda griega y, por tanto, para rebatir todas estas falsedades que pretenden condenar al pueblo griego a pagar por los errores de la gran banca.
Manipulación mediática
A este ataque económico se suma el ataque mediático de los últimos meses, cuyo único objetivo es acabar con el gobierno legítimo de Syriza. Desde ATTAC España también queremos denunciar este sinfín de informaciones falsas e interesadas y defender la democracia de un pueblo que ha optado por la dignidad, en vez de por arrodillarse ante los poderes financieros.
Este ataque mediático tiene, además, otros objetivos no declarados, como extender el miedo en la sociedad europea para evitar que haya cambios similares en otros gobiernos. En especial, estos ataques se centran en España, donde en noviembre se abre la puerta a que el pueblo elija un gobierno que luche por el bien del pueblo y no por el enriquecimiento genocida de los poderes financieros.

Otra Europa Es Posible
ATTAC CyL  no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

“Ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana”




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Alexis Tsipras, en un discurso en el Parlamento griego.
Texto íntegro del discurso de Alexis Tsipras con el que anunció la convocatoria de un referéndum en Grecia sobre la propuesta de las instituciones europeas

“Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del FMI, en una austeridad dura y de castigo”
Queridos compatriotas griegos.
Durante los últimos seis meses, el Gobierno griego ha estado presentado batalla en mitad de unas condiciones creadas por una asfixia económica sin precedentes para poner en práctica nuestro mandato del 25 de enero [fecha de las últimas elecciones griegas]. Fue un mandato para negociar con nuestros socios con la misión de poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social en nuestro país.
El objetivo era conseguir un acuerdo viable que respetara tanto la democracia como las normas europeas y condujera a una salida definitiva de la crisis. En todo este periodo de negociaciones, nos pidieron que adoptáramos los acuerdos de rescate que habían sido acordados con anteriores gobiernos, a pesar de que habían sido condenados de forma rotunda por el pueblo griego en las recientes elecciones.
Pero nosotros, ni por un momento, contemplamos ceder. Eso hubiera sido lo mismo que traicionar vuestra confianza.
Después de cinco meses de duras negociaciones, nuestros socios presentaron desgraciadamente en el Eurogrupo antes de ayer una propuesta, un ultimátum a la República Helena y el pueblo griego.
Es un ultimátum que contraviene los principales fundadores y los valores de Europa, el valor de nuestra estructura común europea.
Se pidió al Gobierno griego que aceptara una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibros sociales.
Las propuestas de las instituciones incluyen medidas que llevarían a una mayor fragmentación del mercado laboral, recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas.
Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad, dado que el objetivo de algunos socios e instituciones no era conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego.
Estas propuestas ponen en evidencia la fijación, especialmente del Fondo Monetario Internacional, en una austeridad dura y de castigo.
Ahora es más necesario que nunca que las principales fuerzas europeas den un paso al frente y tomen iniciativas con las que trazar una línea firme en relación a la deuda griega, en una crisis que también afecta a otros países europeos y que amenaza el futuro de la unidad europea.
Queridos compatriotas griegos. Asumimos hoy una responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional. Es una responsabilidad ante el futuro del país. Y esa responsabilidad nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego.
Hace unos momentos, he reunido al Gobierno al que he propuesto la celebración de un referéndum para que el pueblo griego decida de forma soberana. La sugerencia ha sido aceptada de forma unánime.
Mañana (por este sábado) el pleno del Parlamento griego se reunirá para ratificar la propuesta del Gobierno de un referéndum el próximo domingo 5 de julio, con la pregunta de si acepta o rechaza la propuesta de las instituciones [europeas].
Ya he comunicado mi decisión al presidente de Francia, a la canciller de Alemania y al presidente del BCE. Mañana (por este sábado) pediré formalmente a los líderes e instituciones de la UE una extensión de unos pocos días del programa [de rescate] para que el pueblo griego pueda decidir, sin presiones ni coerciones, como dicta la Constitución de nuestro país y la tradición democrática de Europa.
Queridos compatriotas griegos, ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta [propuesta de] austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente.
Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación.
Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y la comunidad internacional.
Estoy personalmente comprometido a que se respete el resultado de vuestra voluntad democrática, sea la que sea.
Estoy completamente seguro de que vuestra elección estará a la altura de la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo.
En estos momentos cruciales, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de sus pueblos. No hay dueños ni invitados en Europa.
Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa, y Europa será una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia sería una Europa sin identidad ni dirección.
Os convoco para que toméis las decisiones que se esperan de nosotros.
Por nosotros, por las generaciones futuras y por la historia de los griegos.
Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.

Traducido del inglés por Iñigo Sáenz de Ugarte a partir de un texto distribuido por Reuters.
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Semana de #SolidaridadconGrecia

Octavilla semana de movilización solidaridad con Grecia pdf
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El resultado de la batalla en curso contra la austeridad definirá el futuro no sólo de los griegos, sino también el de los pueblos eu­ropeos que luchan por una mayor demo­cracia e igualdad. Durante los gobiernos anteriores, Grecia solía ser un conejillo de indias, pero ahora es un ejemplo positivo que algunas fuerzas quieren aplastar.

Por tanto, hay una necesidad de construir un frente social y político europeo militan­te contra la presión de las instituciones de la UE que lleva a la asfixia de la sociedad griega y a la reanudación de los programas de austeridad, ya implementados durante cuatro años por los gobiernos anteriores con resultados catastróficos. El pueblo griego, con su mandato el 25 de enero, condenó las políticas de austeridad, así como las leyes antilaborales y los progra­mas de privatización.

Las políticas apoyadas por SYRIZA han in­corporado las demandas de los sindicatos y los movimientos sociales de Europa durante los últimos diez años, y ahora necesitamos el apoyo de estos movimientos con el fin de resistir a estas presiones y proceder con el programa progresista de justicia social. Los dirigentes europeos tienen que castigar el contra paradigma de la justicia social y la democracia defendida por los representan­tes del pueblo griego, porque tienen miedo: ¡No dejes que lo hagan!

En estos momentos se están llevando a cabo negociaciones entre el Gobierno grie­go y las instituciones europeas. A las élites económicas les resulta difícil aceptar que alguien cuestione sus políticas y proponga un plan alternativo para la economía. Están utilizando todos los medios para chantajear al pueblo griego y su a Gobierno. ¡Mostrad­nos que no estamos solos en esta lucha!

Debemos presionar a estas instituciones para que cese este comportamiento in­aceptable y hacerles admitir que son los ciudadanos europeos quienes deben deci­dir su futuro. Sobre la base de las recientes decisiones de la reunión de Atenas del 2 de mayo, nosotros, una amplia coalición de organizaciones sociales, sindicatos y re­des, intelectuales, artistas, organizacio­nes de emigrantes y diversos poderes políticos de izquierda, verdes y progre­sistas que son activos en Grecia, propo­nemos acciones internacionales, entre el 20 y el 26 de junio, con el fin de crear un entorno social y político positivo que apoye la lucha griega. Por otra parte, es­tamos dispuestos a acoger un evento aquí, en Atenas, el 27 para compartir nuestras y vuestras experiencias de movilizaciones y de solidaridad. Es significativo transformar a los europeos de espectadores pasivos a jugadores activos de esta historia.

Este evento proporcionará el espacio ne­cesario para que estos actores expresen su preocupación con respecto a las ne­gociaciones, pero sobre todo para sacar a la superficie la necesidad de equilibrar las presiones sistémicas contra las demandas del Gobierno griego contra la austeridad y por la justicia social. Es de la máxima im­portancia enviar un mensaje político claro. La sociedad griega no está sola. Tene­mos que demostrar que todos estamos de­cididos a apoyar las continuas demandas del movimiento. El pueblo griego decidió, votando un gobierno de izquierda que les apoyaba, romper el consenso neoliberal. La solidaridad y el apoyo popular masivo pro­porcionarán lo mejor a un enfrentamiento entre los ciudadanos y la élite política y eco­nómica europea.

Vamos a luchar por una Europa de la dignidad y la solidaridad y en contra de una Europa de lucro, una Europa fortaleza. Hacemos un llamamiento a todas las fuer­zas sociales y políticas para que participen en la semana de la solidaridad y construyan fuertes coaliciones nacionales que respal­den la lucha europea contra la austeridad.

#SolidaridadConGrecia

Grecia: la pelota está en el campo de los acreedores


Jérôme Duval جيروم دوڥال 

Traducido por  María José Hernández Guerrero
 

Si no adopta una moratoria inmediata sobre su deuda, Grecia se verá abocada a una situación muy difícil.


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“Decir que todo va a cambiar porque haya un nuevo Gobierno en Atenas, es confundir los deseos con realidades”, declaraba Jean-Claude Juncker poco después de las elecciones del 25 de enero de 2015, que llevaron al poder a la coalición de izquierdas Syriza. Al afirmar que las elecciones no cambiaban prácticamente nada, el presidente de la Comisión Europea reconocía el control de las entidades acreedoras que, en nombre de la reducción de la deuda, deciden las políticas que hay que seguir sin que importen los resultados electorales.
Las contrarreformas del “memorándum” que la troika había negociado con el anterior Gobierno de Samaras-Venizelos debían adoptarse a toda costa. Tras dejar al país devastado, los prestamistas utilizaban la urgente necesidad de “liquidez” que ellos mismos habían creado para imponer la austeridad, reducir los costes laborales y privatizar todo.


Panos Maragos

Pago bloqueado para negociar mejor
Desde hace más de nueve meses, Atenas espera el pago de un tramo de 7.200 millones de euros de los 240.000 millones del llamado plan de “rescate” de la troika –Comisión Europa, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional–. En un principio, los acreedores esperaban los resultados de las elecciones para saber si el nuevo Gobierno iba a doblegarse.

Desde que Syriza está en el poder y se firmó el acuerdo del 20 de febrero, que parecía haber abierto la puerta al pago del dinero, los acreedores quieren imponer sus políticas liberales (nueva bajada de las pensiones, reforma de la legislación laboral, etc.) en las negociaciones en curso, con la amenaza de dejar esta “ayuda” en suspenso… Ya el pasado mes de marzo, Alexis Tsipras envió un mensaje a la canciller alemana Angela Merkel para advertir del riesgo de que Atenas no pueda reembolsar las deudas a sus acreedores si no se le pagaba con rapidez los 7.200 millones de euros que espera desde agosto de 2014.

Los prestamistas, con el FMI a la cabeza, siguen bloqueando este último pago para negociar desde una situación ventajosa: haced lo que se os dice o no tendréis el dinero. Así ha quedado la soberanía del joven Gobierno griego elegido recientemente. Se tolera la democracia siempre que sea liberal y satisfaga las ávidas exigencias de quienes detentan el capital. ¿Acaso la troika no había presionado para anular el referéndum sobre la reestructuración de la deuda griega anunciado en noviembre de 2011 por el entonces primer ministro George Papandreu?


Papandreu  poniendo en práctica a su manera el proverbio otomán: "Besa la mano que no puedes morder”
Dibujo de Carlos Latuff

Hasta ahora, Grecia siempre ha pagado los plazos correspondientes al FMI, que posee aproximadamente un 10% de la deuda. Pero, al parecer, ya no queda más dinero en las cajas del Estado y tendrá que elegir entre aplicar el programa social para el que fue elegido Syriza o seguir dócilmente las consignas de los acreedores que han llevado al país al desastre.
¿Acaso hay que recordar que “gracias” a ese famoso “plan de rescate” de la troika en Grecia el desempleo ha aumentado en un 273,7% entre 2009 y 2013 para alcanzar el 26% actual?, ¿que las pensiones de jubilación han disminuido en un 45% en ese mismo periodo?, ¿que el presupuesto en sanidad ha caído un 40% y la tuberculosis y la sífilis han reaparecido, los casos de sida se han multiplicado y enfermedades y suicidios han aumentado un 45% entre 2007 y 2011?, ¿que la pobreza infantil ha alcanzado el 40% en 2012 y la deuda pública ha ascendido al 185% del PIB?
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“ Grecia  desvela su nuevo plan de jubilaciones”

Los continuos pagos vacían las arcas del Estado
El FMI –que ya ha recibido cerca de 2.500 millones de beneficio a través de los intereses de sus préstamos a corto plazo a Grecia desde 2010– reclama regularmente la devolución de sumas colosales, a riesgo de asfixiar aún más al Estado griego, ya extenuado. Tal y como se comprometió a hacer a la salida del Eurogrupo, Grecia pagó 750 millones de euros a la entidad financiera el pasado 12 de mayo. Solo que ahora se encuentra con la caja vacía. 

Al parecer, el Gobierno heleno solo pudo aportar 100 millones y, según el diario griego Kathimerimi, los restantes 650 millones de euros salieron de las reservas que Grecia posee –como el resto de países miembros– en su cuenta del FMI. El país deberá, por supuesto, reponer ese dinero rápidamente y, por tanto, endeudarse de nuevo con la institución.

Si no adopta una moratoria inmediata sobre su deuda, Grecia se verá abocada a una situación muy difícil. El 5 de junio debe cumplir con un nuevo pago de 302,5 millones de euros al FMI, seguido de otros por un importe global de aproximadamente 1.500 millones de euros solo durante el mes de junio.
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"El fin de la austeridad", una película virtual

“Líneas rojas que no se deben cruzar”
Nikos Filis, portavoz en el Parlamento de Syriza, el partido gobernante, se muestra muy claro: “Hemos llegado a un punto en que las negociaciones tienen que terminar. Ahora es el momento de la verdad, el 5 de junio”, declaró a la cadena de televisión ANT1. “Si para entonces no hay un acuerdo que resuelva el actual problema de financiación, no tendrán el dinero”.

El 18 de mayo, el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, dijo claramente que él no tenía dudas entre el pago de salarios y pensiones de jubilación y el pago al FMI: “Dejaré de pagar al FMI antes que dejar de pagar a los jubilados”.
Por su parte, el primer ministro Alexis Tsipras precisó que el Gobierno heleno no “responderá a demandas irracionales”, “no aceptará condiciones humillantes” e insistirá en “las líneas rojas que no se deben cruzar”: “No discutiremos una mayor liberalización del mercado de trabajo. No aceptaremos una nueva reducción de las pensiones”. [1]
El ministro del Interior, Nikos Voutsis, advirtió el domingo 24 de mayo en la cadena griega de televisión Mega: “Los cuatro pagos al FMI correspondientes al mes de junio representan 1.600 millones de euros. No vamos a entregar ese dinero porque no hay dinero que entregar”.
Sin embargo, ese mismo día fue rechazada por una estrecha mayoría (95 votos en contra, 75 a favor y 30 abstenciones) una moción que recomendaba al Gobierno, entre otras cosas, “no pagar al FMI los próximos vencimientos”, “nacionalizar los bancos” y consultar al pueblo griego “en un futuro próximo” mediante un referéndum. La continuación del reembolso de la deuda ha ganado, pues, en el seno del comité directivo de Syriza frente a la Plataforme de Izquierda, dirigida por el actual ministro de Recuperación Productiva, Panayiotis Lafazanis, que defiende una línea dura frente a los acreedores. En el tema central de la deuda, la línea moderada defendida hasta ahora por Alexis Tsipras empieza a verse seriamente cuestionada.

A la espera del informe preliminar de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Griega, que debe entregarse el 18 de junio y cuyos trabajos tienen el apoyo de miles de personas de todo el mundo [2], el enfrentamiento parece inevitable. Más allá de la democracia y la soberanía, lo que está en juego es la supervivencia del pueblo griego.

Notas
[1La Grèce n’acceptera plus de demandes ’irrationnelles’, dit Alexis Tsipras [Grecia no aceptará más demandas ‘irracionales’, afirma Alexis Tsipras]latribune.fr, 23/05/2015.

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